Arteterapia es una profesión con un largo recorrido histórico. Actualmente, en países como Inglaterra, Canadá, Estados Unidos e Israel, está integrada dentro del Sistema Nacional de Salud. Existen numerosas publicaciones internacionales que avalan su eficacia y evidencia científica en muy variados campos de aplicación.

En nuestro país, son numerosas las instituciones públicas y privadas que cuentan con Arteterapeutas en sus equipos sanitarios, sociales y educativos. A nivel formativo, existen varias formaciones de prestigio, que prestan cada vez mayor atención a la investigación científica rigurosa. En los últimos años se han publicado numerosas tesis doctorales en educación, salud mental, final de la vida e intervención social entre otros ámbitos.

En nuestro país, Arteterapia es una formación post–universitaria a la que se accede desde estudios de licenciatura, diplomatura o grado de las ramas sanitaria, social y artística. La formación contempla contenidos teóricos-prácticos, prácticas supervisadas y trabajo terapéutico personal. La Federación Española de Asociaciones Profesionales de Arteterapia (FEAPA) es la entidad que regula los criterios de calidad que deben cumplir estas formaciones para que las profesionales del Arteterapia realicen un ejercicio responsable sujeto a un código ético.

Arteterapia presta atención principalmente al proceso, no al resultado de la obra. Basa su potencial en la experimentación y el juego por lo que no es necesaria ninguna experiencia previa, cualquier resultado es bienvenido.

La persona que crea un objeto artístico es la única que puede atribuir significados a su obra, aunque esto no siempre es evidente a primera vista. La arteterapeuta acompaña en señalar aspectos formales o emocionales que pueden ayudar a la persona a encontrar sus propios significados.

Los procesos individuales permiten una mayor profundidad e intimidad, mientras que el trabajo en grupo potencia espacios de relación, apoyo y sostén entre iguales. La arteterapeuta asesora en cada caso según su experiencia el dispositivo que cree más adecuado, si bien la decisión final corresponde a la persona según sus inquietudes, deseos y posibilidades.

Las sesiones suelen durar una hora en dispositivo individual; hora y media o dos horas en grupos. Se realizan en un espacio tranquilo e íntimo y se estructuran de la siguiente forma:

  • Acogida: recoge lo ocurrido en la sesión anterior, las expectativas de la presente o las vivencias de la persona en el transcurso entre ambas.
  • Creación: Tiempo para el trabajo con los materiales artísticos; ocupa la mayor parte de la sesión; en ella la persona materializa su experiencia en una producción artística.
  • Puesta en común: tiempo de cierre donde poder poner palabras a la experiencia con el material y las emociones que han surgido de la misma.
Durante el transcurso del proceso, la Arteterapeuta guarda las obras cumpliendo una doble función. Al tratarse de una parte importante y tangible del material de trabajo, quedan protegidas del exterior, aquello que no es el espacio terapéutico. Por otro lado, permanecen a disposición siempre que se necesita ya que nuestra relación con ellas, la manera de mirarlas y el diálogo que podemos establecer, varían a lo largo del proceso.

El uso del material en las sesiones es totalmente libre, la persona utiliza los recursos como necesita o considera. La arteterapeuta puede ofrecer pautas o hacer sugerencias cuando aparecen bloqueos concretos o la persona lo demanda.